Pizzas, fatay, tortas y más!
Sobre la Avenida Baía dos Golfinhos al 788, en la Praia da Pipa, un cartel redondo iluminado cuelga entre las palmeras: MANÁ DOCE SABOR, pizzas y esfihas. Debajo hay una galería con techo de madera, guirnaldas de luces cayendo del borde y faroles de fibra sobre las mesas. Lo que sale de ahí son esfihas abiertas —de carne de sol, de queijo coalho, de calabresa— y, en la misma bandeja, las dulces de chocolate con frutilla. Abre todas las noches.
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| Tipo | Pizzas y esfihas |
|---|---|
| Zona | Avenida Baía dos Golfinhos, Praia da Pipa |
| Dirección | Av. Baía dos Golfinhos 788, Tibau do Sul (RN) |
| Horario | Domingo a jueves 18:00–23:00 · viernes y sábado 18:00–00:00 |
| Días de cierre | Ninguno: abre los siete días |
| Mesas | Galería techada sobre la avenida, con mesas numeradas |
| Servicio | Para llevar · delivery |
| Pago | Acepta tarjeta de crédito y de débito |
| Contacto | +55 84 99217-8966 |
La carta tiene dos columnas y conviene leerlas enteras, porque la casa hace dos cosas distintas con la misma masa.
Hay tres familias. Las esfihas abiertas son discos chicos de masa con el relleno a la vista, dorados en el borde: de carne, de queijo, de calabresa, marguerita, frango, frango con bacon y cheddar, frango con catupiry, presunto, portuguesa y carne de sol, con catupiry como adicional. En la mesa salen de a varias sobre papel, con gajos de limón al centro: es un formato para picar de a muchos.
Las esfihas cerradas son la versión en bollo, con el relleno adentro: carne, frango con catupiry, frango con cream cheese, calabresa con cream cheese, cuatro quesos, marguerita y costelinha.
Y las esfihas dulces, que son la mitad que le da nombre a la casa: chocolate, chocolate con morango, romeu e julieta, doce de leite, cartola y nutella. La de chocolate con frutilla llega con las fresas cortadas en rodajas finas y acomodadas sobre la crema, y es la que más se ve en las mesas.
La esfiha se pide por unidad, y eso cambia la manera de armar la mesa. En vez de elegir un plato y sostenerlo hasta el final, se piden varias y se arma una tanda: dos o tres saladas por persona para empezar, y después se suma lo que falte. Es el formato que mejor funciona cuando cada uno quiere algo distinto, y el que permite probar la carne de sol, el queijo y la calabresa en la misma vuelta.
El cierre está incluido en la misma carta: las esfihas dulces se piden al final, salen calientes y se comen con la mano igual que las saladas. No hace falta cambiar de lugar para el postre, que en la avenida principal de Pipa es una ventaja práctica.
La lista va en dos tamaños, P y G, y cubre lo clásico y lo regional: mussarela, calabresa, portuguesa, frango, frango con catupiry, atum, camarão, camarão con catupiry, presunto, marguerita, bacon, carne de sol, carne de sol con catupiry, quatro queijos, costelinha barbecue y dos nordestinas, una sola y otra con catupiry.
Hay además pizzas doces —chocolate, chocolate con morango, romeu e julieta, doce de leite, nutella y cartola, esta última con banana, canela, queijo coalho y leche condensada— y pizzas brotinho, el tamaño chico, en mussarela, calabresa, presunto, portuguesa, frango y carne de sol.
La carta se completa con pastéis, salgados y porções, y con bebidas: jugos de 300 ml, gaseosas, cervezas y aguas.
El local está sobre la avenida, con la fachada pintada de rojo y el número 788 a la vista en la pared. La seña que hay que buscar es el cartel redondo iluminado que cuelga de la estructura: fondo blanco, el nombre en rojo dentro de un escudo con el gorro de cocinero y, abajo, la línea «pizzas & esfihas». De noche se ve desde lejos, entre las hojas de la palmera que crece delante.
El espacio para sentarse es una galería techada con estructura de madera y tejas, abierta a la calle. Del borde del techo cuelgan guirnaldas de luces blancas tipo cortina, y entre las vigas bajan tres faroles de fibra tejida que dan la luz cálida del lugar. Las mesas y las sillas son de madera, plegables, y cada mesa tiene su número en una base negra junto a los condimentos y las servilletas.
Es un sitio de paso de la avenida: se come mirando a la calle, con el movimiento de la Praia da Pipa por delante y la vegetación cerrando el fondo. No hay salón cerrado ni aire acondicionado; todo está al aire, bajo el techo.
Abre todas las noches a las 18:00. De domingo a jueves atiende hasta las 23:00 y los viernes y sábados estira hasta la medianoche. No tiene día de cierre, que en una villa donde muchas cocinas descansan uno o dos días de la semana es una ventaja concreta.
El horario convierte a la casa en una respuesta para dos momentos distintos. El primero es la cena temprana: a las seis de la tarde, cuando se vuelve de la playa con hambre y la mayoría de los restaurantes todavía no abrió, acá ya hay servicio. El segundo es la noche larga del fin de semana: viernes y sábado la cocina sigue hasta las doce, así que resuelve el hambre de después.
Para una mesa grande, el formato ayuda: las esfihas se piden de a unidades y se van sumando sabores, así que no hay que ponerse de acuerdo en un solo plato. Y si la idea es terminar con algo dulce sin cambiar de lugar, la carta tiene seis esfihas doces y seis pizzas doces, que es más postre del que ofrece la mayoría.
Está sobre la Avenida Baía dos Golfinhos al 788, la calle principal de la Praia da Pipa. Se llega caminando desde el centro de Pipa por la propia avenida, sin desviarse, y desde la Baía dos Golfinhos se sube por la misma calle, así que queda de paso en la vuelta de la playa.
Si venís desde Natal, desde el aeropuerto o desde otra playa del litoral, mirá las opciones de traslados para resolver el tramo hasta la villa y después moverte a pie.
La casa declara para llevar y delivery, y ese es su fuerte: las esfihas viajan bien, llegan en caja y se comen con la mano sin cubiertos. Para la noche en la que no se quiere salir del alojamiento —o para la mesa que se arma en el departamento con gente— es el formato más práctico de la avenida. El pedido se hace por WhatsApp.
Si preferís comer ahí, la galería tiene mesas numeradas, condimentos sobre la mesa y servilleteros. Y el pago no es un problema: la casa anuncia que acepta tarjetas de crédito y de débito.
Para la mesa que quiere comer algo distinto de pizza sin salir del formato: las esfihas abiertas se piden por unidad y se prueban cuatro o cinco sabores entre dos.
Para quien quiere cenar temprano: a las seis de la tarde ya está abierto, todos los días del año.
Y para el que llega tarde un viernes o un sábado y necesita cocina abierta hasta las doce de la noche.
Sí, los siete días. Siempre desde las 18:00.
Hasta las 23:00 de domingo a jueves y hasta la medianoche los viernes y sábados.
No. La casa abre solo de noche, a partir de las seis de la tarde.
Un disco chico de masa con el relleno a la vista, horneado hasta dorar el borde. Acá hay diez variedades saladas y seis dulces.
Sí: chocolate, chocolate con morango, romeu e julieta, doce de leite, nutella y cartola.
Sí, y también para llevar. El pedido se hace por WhatsApp.
Sí, crédito y débito.
Un sabor del nordeste que acá está en pizza y en esfiha: banana, canela, queijo coalho y leche condensada.
Sí, en la galería techada que da a la avenida. Las mesas están numeradas y tienen condimentos y servilletero.
Sobre la Avenida Baía dos Golfinhos al 788. La referencia es el cartel redondo iluminado con el nombre, colgado entre las palmeras.