Experimente momentos agradables y llenos de sabor en nuestra bella Playa de Pipa.
Adentro de una galería de la Avenida Baía dos Golfinhos, al 764, hay un muro blanco pintado a mano con una rama florecida, un círculo rojo y el nombre de la casa escrito con pincel. Alrededor, columnas rojas, lámparas colgantes de fibra tejida y sillones de madera con almohadones a rayas. Es un lounge de sushi que abre todas las noches del año, y la luz del lugar aparece recién a las seis de la tarde.
Escribiles y pediles mesa para esta noche
| Tipo | Sushi |
|---|---|
| Zona | Galeria Pipa Mar, Avenida Baía dos Golfinhos, Praia da Pipa |
| Dirección | Av. Baía dos Golfinhos 764, Praia da Pipa, Tibau do Sul (RN) |
| Horario | Todos los días, 18:00–23:00 |
| Servicio | Sólo de noche. No abre al mediodía ningún día |
| Mesas | Salón y galería abierta, con sillones |
| Contacto | +55 84 98150-8644 |
| @sushipipalounge |
Son cuatro y abren la mesa: lula empanada, tempura ebi de camarón, guioza y sashimi de salmão grelhado, que llega en ocho láminas. Las tres primeras son frituras y la cuarta es pescado sellado: están puestas para pedir una mientras se arma el resto.
La forma de la casa es el combinado: una tabla redonda de madera, con dos soportes que levantan parte de las piezas en altura, y arriba una selección armada para repartir entre la mesa. En la tabla de sus fotos conviven los hossomaki de atún y de salmón envueltos en alga, piezas rebozadas con salsa oscura por encima, piezas cubiertas de sésamo y de hierba verde, rollos con salmón y almendra laminada, láminas de salmón crudo sobre el soporte alto y piezas envueltas en papel de soja rosado con queso crema y cebollita.
Lo que esa mezcla dice es que la cocina trabaja las dos temperaturas en la misma tabla: pieza fría de pescado crudo y pieza caliente rebozada, una al lado de la otra. Para una mesa de dos o tres, que es el formato típico de un viaje, una tabla alcanza para probar seis o siete preparaciones distintas sin pedir nada más.
Al centro van el wasabi y el jengibre encurtido, y los palillos llegan sobre apoyo cerámico.
Aparte de la tabla, la casa sirve temaki: el cono de alga relleno, que se come con la mano y entero. En sus fotos aparece uno de salmón con queso crema, cebolla de verdeo y salsa oscura, con su wasabi y su cuenco de salsa de soja al lado.
De guarnición hay pepino en láminas finas con sésamo, servido frío. Es el contrapunto ácido entre pieza y pieza, y conviene pedirlo junto con el combinado, no después.
La carta impresa está dividida en cuatro bloques y es larga: veinte temaki, trece uramaki —el rollo con el arroz por fuera y sésamo, de ocho unidades—, siete hossomaki de ocho unidades y cinco niguirisushi, de dos piezas cada uno.
El relleno que se repite es el cream cheese con cebollita, y sobre esa base se arma todo lo demás: Filadélfia de salmón, Salmão Skin con la piel de salmón grillada, Spice Tuna con pimienta y mayonesa, Ebiten con camarón empanado, Alcapone con tomate seco y rúcula, Tropical con atún y palta, California con mango, pepino y kani, y versiones de polvo y de pescado blanco. Los niguiri son de salmón, piel de salmón, tako de pulpo y pescado blanco.
Dos detalles prácticos. El temaki se puede pedir sin arroz, en todas las versiones menos las de camarón y pulpo, que es la salida para quien come sin carbohidrato. Y el panel de la pared suma cuatro categorías que la carta impresa no muestra: gunkan, hot, combinados y duplas especiais; valen la pregunta al pedir.
La carta de vinos es la sorpresa del lugar: once tintos, casi todos argentinos y chilenos —Benjamin, Trapiche, Alfredo Roca, Trivento, Latitud 33, Norton DOC, Altos Las Hormigas, DV Catena, Luigi Bosca y Rutini—, más cuatro blancos: Santa Helena, Santa Rita y Casillero del Diablo. Se sirven por copa y por botella.
De cerveza hay línea internacional y del Cono Sur —Stella Artois, Corona, Heineken, Quilmes y Patagonia—, y de tragos, siete: caipirinha, caipiroska, caipifrutas, caipi Absolut, gin tonic, cuba libre y fernet con coca. Sin alcohol están el jugo natural, el café expresso, el agua con y sin gas, los refrigerantes y las bebidas energizantes.
El lugar está adentro de una galería, y eso define todo lo demás. No se entra de la calle a un salón: se entra a un pasaje de muros blancos, con el piso de baldosa cerámica, las vigas de madera a la vista en el techo y columnas pintadas de rojo que marcan el recorrido. Las lámparas colgantes son de fibra tejida y dan una luz cálida, baja, y hay una lámpara grande de color rosa que se ve desde la entrada.
El muro de la entrada está pintado a mano: una rama florecida, un círculo rojo que la atraviesa y, debajo, el nombre de la casa escrito con pincel. Al lado cuelgan cuadros de colores. Es la referencia japonesa puesta a mano, pincel por pincel, y es lo que hace que la entrada se reconozca de lejos en el pasaje.
Antes de las mesas hay sillones de madera clara con almohadones a rayas, puestos sobre el piso de la galería junto a las plantas. Esa es la parte lounge del nombre, y se usa: se puede estar sentado ahí, con la noche entrando por la galería, antes de pasar a la mesa. Más adentro, el salón, con mesas redondas y la luz naranja de las lámparas.
Abre los siete días, de 18:00 a 23:00. El dato que más se malinterpreta es el otro: no abre al mediodía ningún día de la semana. Es una casa de noche, de cinco horas de servicio, y todo el plan se arma alrededor de eso.
Que atienda los siete días es lo que lo vuelve confiable en un viaje corto. En Pipa buena parte de las cocinas cierra uno o dos días, y el lunes es el más castigado: acá el lunes abre igual que el sábado. Si llegaste un domingo a la noche o te quedó el lunes libre, es una de las cocinas que va a estar trabajando.
Dentro de la noche, la hora cambia el lugar. A las seis la galería está tranquila y los sillones libres; más tarde el salón se llena y la luz baja. Si querés la mesa y el tiempo para una tabla larga, conviene entrar temprano; si lo que querés es el ambiente, el momento es después de las nueve. En las dos versiones vale tener presente la hora de cierre: el servicio termina a las once.
Está en la Avenida Baía dos Golfinhos al 764, adentro de la Galeria Pipa Mar. Eso cambia cómo se busca: no hay una fachada sobre la vereda, hay una galería, y el local está adentro. La referencia que funciona es el muro pintado con la rama y el círculo rojo, que se ve desde el pasaje con el nombre escrito encima.
Se llega caminando desde el centro de la villa por la propia avenida, que es la calle principal y la que concentra todo el movimiento de la noche. Desde la Praia da Pipa se sube por la misma avenida, y desde el centro de Pipa es una caminata corta, de las que se hacen después de cenar sin pensarlo.
Si llegás desde Natal, desde el aeropuerto o desde otra playa del litoral, mirá las opciones de traslados: la avenida se camina entera, así que una vez en la villa no hace falta el auto para esta salida.
Para la mesa de dos o tres que quiere compartir una tabla y probar varias preparaciones en una sola vuelta, en vez de pedir un plato cada uno.
Para quien busca una salida de noche con ambiente, no sólo una cena: la galería, los sillones y la luz baja son parte del plan.
Y para el que cae un lunes en Pipa y descubre que media villa descansa: acá se cena los siete días del año.
No. Abre sólo de noche, de 18:00 a 23:00, todos los días.
Sí. Atiende los siete días de la semana, con el mismo horario.
El servicio va hasta las 23:00.
El combinado, que llega en una tabla redonda de madera con soportes en altura y mezcla piezas frías de pescado crudo con piezas rebozadas calientes. Para la mesa, además, hay pepino en láminas con sésamo.
Sí, en cono de alga, servido en plato individual con wasabi y salsa de soja.
Av. Baía dos Golfinhos 764, adentro de la Galeria Pipa Mar, Praia da Pipa, Tibau do Sul (RN). El local está en el pasaje, no sobre la vereda.
Escribiles por WhatsApp al +55 84 98150-8644 y pediles mesa, especialmente en temporada alta y si van más de dos.
Sí. Hay sillones de madera con almohadones junto a las plantas, en el pasaje, antes del salón.