Ofrecemos desayunos, cafetería y helados.
En la Avenida Baía dos Golfinhos al 654, sobre la calle principal del centro de Pipa, hay una vitrina que trabaja con frutas de otro bioma brasileño: las del cerrado goiano. Pequi, cagaita, buriti, baru. La casa es una marca de Goiás con puntos de venta en todos los estados del país, y acá los sabores siguen el ciclo de cada fruta, así que la vitrina de hoy no es la de la semana que viene.
| Tipo | Heladería · helados, palitos y açaí |
|---|---|
| Zona | Centro de Pipa, Av. Baía dos Golfinhos |
| Dirección | Av. Baía dos Golfinhos 654, Praia da Pipa, Tibau do Sul (RN) |
| Horario | Lunes a jueves 10:00–23:30 · Viernes, sábado y domingo 10:00–00:00 |
| Contacto | +55 84 98172-1010 |
| Web | frutosdegoias.com.br |
El cerrado es el centro de la casa, y no como adorno: es de donde sale la fruta. Es el bioma del centro de Brasil, y tiene un repertorio propio que no se encuentra en otras regiones del país. De ahí salen el pequi, de sabor intenso y marcado; el buriti, que da un helado suave y cremoso; la cagaita; y el baru, que es una castaña y rinde un helado rico en proteínas y grasas saludables.
Para alguien que llega al nordeste desde Buenos Aires, Montevideo o Madrid, ésta es la parte interesante: son frutas que no se encuentran en otras regiones del país y que no son las del litoral. Los sabores del cerrado rotan con el ciclo de las frutas, de manera que lo que hay en la vitrina depende de la época. Es exactamente lo que conviene preguntar antes de entrar.
La casa trabaja tres familias de producto: helado en vaso y copa, palitos y açaí. Entre las tres, la marca declara más de 150 variaciones de productos, que es un número alto y explica por qué la vitrina cambia tanto de una visita a la otra: hay sabores de fruta, clásicos de crema y combinaciones de la casa conviviendo en el mismo mostrador.
Es la línea que más vale conocer si comés distinto. La Linha Zero Adição de Açúcar tiene seis sabores: Ninho Trufado, Chocolate Belga, Lattissimo, Morango, Cajá-Manga y Uva. Tres de ellos —Morango, Cajá-Manga y Uva— son Triplo Zero: cero azúcar agregada, cero grasa y cero lactosa. Es una combinación poco común en una heladería de playa, donde lo habitual es elegir entre renunciar al postre o comerlo igual.
Esta línea se sirve de una manera concreta: el cliente se sirve y arma su vaso a su gusto. No es un menú cerrado, es un mostrador donde se combina.
La marca tiene además una línea de palitos proteicos con 8 gramos de proteína por unidad y sin azúcar agregada, en tres sabores: Cookies'n Cream, Chocolate Belga y Morango em Pedaços. Funciona para quien sale del mar con hambre y no quiere que el postre sea el plato principal del día.
El cardápio de la tienda ordena el helado por cantidad de sabores: se pide de uno, de dos o de tres para comer ahí, y de cuatro o de seis en los envases para llevar. Ése es el formato familiar, el que se sube al departamento o a la pousada para después de cenar.
Los picolés tienen su propia división: tradicionales, premium, zero açúcar, paletas y una línea kids. De los sabores que se ven en la vitrina de la casa se confirman pistacho, açaí, café, cupuaçu, ninho con ciruela y nata.
Además del helado hay un bloque de postres de plato. El banana split es el más grande —llega con crema, salsa y una cereza arriba— y al lado están el petit gateau y el brownie gateau, los dos con helado o sin él, a elección. Es la parte de la carta para la mesa que se queda un rato, no para el cucurucho de paso.
El açaí se sirve con complementos a elegir —granola, miel, leche en polvo y otros—, así que funciona igual como postre o como el plato que reemplaza el almuerzo en un día de calor.
La casa tiene una barra de café chica y bien definida, toda sin alcohol: frappuccino de café, frappomenta de café —la versión con menta—, affogato y super mocha. El affogato es el que mejor explica el lugar: es el expresso que se toma con el helado adentro, y resuelve la media tarde cuando hace demasiado calor para un café solo.
Los milkshakes vienen en dos medidas, de 300 y de 500 ml. En una avenida que se camina de punta a punta, el vaso grande es el que acompaña la vuelta entera; el chico, el que se toma sentado con un postre.
El frente del local está hecho con troncos de madera y el logo de la casa iluminado encima, que es lo que se ve desde la avenida cuando ya cayó el sol. Adentro, la vitrina con las cubetas queda a la vista: los sabores del día se eligen mirándolos, no leyendo una lista, y eso es parte del uso del lugar cuando la carta rota con las frutas.
Hay mesas de madera para sentarse, con el portaservilletas de la casa sobre el tablero, y el cucurucho sale en una manga de papel con la marca impresa. Es un local de avenida: se entra, se elige y se sigue, o se ocupa una mesa un rato corto.
Abre a las diez de la mañana, los siete días, y eso la vuelve útil en un horario en que casi nada abre en Pipa: el palito del mediodía antes de bajar a la playa es posible acá y en pocos lugares más. De lunes a jueves cierra a las 23:30; viernes, sábado y domingo sigue hasta medianoche.
El dato práctico es que no cierra ningún día de la semana. En la villa buena parte de las cocinas descansa uno o dos días, y el que llega un lunes o un miércoles se encuentra con persianas bajas. Acá no pasa. El otro buen momento es la vuelta de la playa al atardecer, cuando la avenida se llena y la vitrina ya tiene armados los sabores del día.
Está sobre la Avenida Baía dos Golfinhos al 654, la avenida principal del centro de Pipa. Es la calle por la que pasa todo el mundo, así que no hay que desviarse: se llega caminando desde cualquier punto de la villa y desde la bajada a la Praia da Pipa.
A pie es parada natural en el camino de vuelta del mar hacia el centro. Si estás llegando desde Natal o desde el aeropuerto, mirá antes las opciones de traslados.
Para el viajero curioso que quiere probar fruta brasileña que no conoce: el pequi, el buriti y el baru son del cerrado y no del litoral, y ésta es la vitrina donde aparecen.
Para quien come sin azúcar o sin lactosa: la Linha Zero tiene seis sabores y tres de ellos son Triplo Zero, sin azúcar agregada, sin grasa y sin lactosa.
Y para la familia que vuelve de la playa a media tarde y necesita algo rápido en la avenida principal, con la tienda abierta desde las diez y hasta medianoche los fines de semana.
Sí. Abre los siete días a las 10:00. Cierra a las 23:30 de lunes a jueves y a medianoche viernes, sábado y domingo.
Su materia prima. Los helados y los palitos se hacen con frutas del cerrado seleccionadas: pequi, cagaita, buriti y baru, que no se encuentran en otras regiones del país.
Sí. La Linha Zero Adição de Açúcar tiene seis sabores: Ninho Trufado, Chocolate Belga, Lattissimo, Morango, Cajá-Manga y Uva.
Sí. Morango, Cajá-Manga y Uva son Triplo Zero: cero azúcar agregada, cero grasa y cero lactosa.
Sí. El açaí es una de las tres familias de la casa, junto con los helados y los palitos, y se sirve con complementos a elegir: granola, miel, leche en polvo y otros.
Sí: 8 gramos de proteína por unidad y sin azúcar agregada, en Cookies'n Cream, Chocolate Belga y Morango em Pedaços.
La marca declara más de 150 variaciones de productos entre helados, palitos y açaí. Los sabores del cerrado rotan con el ciclo de las frutas, así que conviene preguntar los de hoy. El helado se pide de uno, de dos o de tres sabores para comer ahí, y de cuatro o de seis en los envases para llevar.
En la Avenida Baía dos Golfinhos 654, sobre la avenida principal del centro de Pipa, en Tibau do Sul.