Recomendado para los amantes de la culinaria!
Sobre la RN-003, al 227, en Tibau do Sul, hay una casa de frutos de mar con patio de baldosas, columnas pintadas de coral y un salón largo bajo techo de tejas. La parrilla está a la vista, de ladrillo, y por ella pasan la langosta, el pulpo, el camarón y el pescado. Se come de jueves a domingo, de 12:30 a 22:00, en turno corrido: el mismo lugar sirve el almuerzo tardío y la cena temprana sin cerrar en el medio.
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| Tipo | Frutos de mar a la parrilla |
|---|---|
| Zona | RN-003, Tibau do Sul, camino a Praia da Pipa |
| Dirección | RN-003, 227, Tibau do Sul (RN), 59178-000 |
| Horario | Jueves a domingo, 12:30–22:00 · lunes, martes y miércoles cerrado |
| Mesas | Salón bajo techo de tejas, patio con mesas al aire libre y bancos corridos |
| Reservas | Sí, acepta |
| Servicio | En el salón · mesas al aire libre · para llevar · delivery |
| En la carta | Almuerzo · cena · postre · porciones para compartir |
| Con chicos | Apto |
| Estacionamiento | Propio, descubierto y sin cargo, más lugar en la calle |
| Pagos | Tarjeta de crédito, débito y pago con el celular por NFC |
| Contacto | +55 84 99189-8563 |
| @caminhodomar.rest |
Es un restaurante de mesa y mozo. Se entra, te sientan, la mesa ya está armada con individual de tela, servilleta y vaso, y se come sentado el tiempo que haga falta. El salón principal tiene mesas de madera oscura con sillas y, contra una de las paredes, bancos corridos para las mesas largas: ahí es donde se acomodan los grupos.
La casa se presenta como especialista en frutos de mar grillados, y eso se nota en cómo está armado el lugar: la parrilla de ladrillo está en un sector propio, bajo el mismo techo de tejas, con el piso despejado delante. No es una cocina escondida al fondo; es parte del recorrido.
Hay almuerzo y cena en el mismo horario corrido, más postre. Y hay porciones chicas además de los platos principales, que es lo que permite armar una mesa de picar antes de pedir la fuente grande.
Lo que define a Caminho do Mar es que el marisco va a la grilla y no a la fritura. Las fotos de la casa lo muestran sin vueltas: colas de langosta abiertas al medio, apoyadas directamente sobre la parrilla, con la carne blanca asomando del caparazón.
El plato que resume la cocina es la fuente de grillados mixtos: tentáculos de pulpo marcados por el fuego, camarones enteros con cabeza, lomos de pescado blanco, y alrededor zucchini, papa y zanahoria pasados por la misma grilla, sobre una cama de hojas verdes. Es una fuente para repartir entre dos, más que un plato individual cerrado.
Al lado de la parrilla hay una segunda línea de cocina, de cuchara. La peixada llega en la olla, con el caldo anaranjado de dendê y pimentón, lomos de pescado blanco adentro, huevo duro cortado al medio, papa en rodajas, tomate y tiras de morrón repartidas por arriba. Se sirve al centro y se reparte.
También hay pastas con producto del mar: el espagueti con frutos de mar aparece con mejillones, camarón, trozos de tomate fresco y perejil picado, en un plato hondo blanco. Es la opción para quien quiere marisco sin pelear con un caparazón.
La casa declara carta de vino, cerveza, destilados, coctelería y café. Con una mesa de grillados, el vino blanco por botella es el acompañamiento natural, y la cerveza resuelve la tarde larga en el patio. Para después de comer está el café, que acá importa porque el turno corrido hace que mucha gente se quede sentada después del plato.
Son dos ambientes bien distintos y conviene saber cuál se pide al reservar.
El salón está bajo el techo de tejas, con vigas a la vista, arañas de fibra colgando y plantas entre las mesas. Las mesas van puestas con individual de tela y servilleta celeste, y al fondo cuelga el panel con el velero de la casa. Es el sector tranquilo, el que mejor funciona para una cena de dos o para una sobremesa larga.
El patio es lo contrario: piso de baldosas, columnas pintadas, plantas contra la pared y mesas al aire libre bajo el alero. Ahí pega el sol de la tarde y corre el viento. Es el sector para el almuerzo, para una mesa de seis y para los días en que nadie quiere estar adentro.
La casa se describe como acogedora, informal, romántica y tranquila, y recibe tanto grupos como visitantes de paso. Ese cruce explica por qué el mismo lugar sirve para una pareja y para una mesa de nueve.
El dato que hay que mirar antes de salir: abre jueves, viernes, sábado y domingo. Lunes, martes y miércoles está cerrado. Es el error más común con esta casa, porque el horario de los días que abre es amplio y da la sensación de que atiende siempre.
Dentro de esos cuatro días, el turno va de 12:30 a 22:00 sin cortes. Para almorzar, entre las 12:30 y las 14:00. Para cenar con luz todavía, cerca de las 18:00, que es cuando el patio recibe la última luz del día. Para una sobremesa sin apuro, después de las 20:00.
Como la grilla trabaja por encargo y la langosta no siempre está, conviene avisar al reservar qué se quiere comer. Un mensaje por WhatsApp el día anterior alcanza.
Está sobre la RN-003, la ruta que une Tibau do Sul con Praia da Pipa, al 227. No es una casa del centro de Pipa: se llega en auto, en moto o en taxi, y en quince o veinte minutos desde la Avenida Baía dos Golfinhos se está ahí.
Eso que parece una desventaja es justamente lo que vuelve cómoda la visita. La casa declara estacionamiento propio, descubierto y sin cargo, con muchos lugares disponibles, más estacionamiento libre en la calle. En temporada alta, cuando dejar el auto en el centro de Pipa es una odisea, llegar a un lugar donde se estaciona en la puerta cambia la noche.
Si venís desde Tibau do Sul o desde la balsa, queda de paso. Si venís desde Pipa, es una salida corta: se sale del centro, se toma la ruta y listo.
La casa se declara apta para ir con chicos. El patio ayuda: es un espacio abierto, de piso parejo, sin escalones entre las mesas, donde un chico puede moverse sin cruzarse con el servicio. Y el salón tiene mesas largas con bancos corridos, que es el formato que mejor funciona cuando viajan dos familias juntas.
El horario corrido suma: se puede cenar a las seis de la tarde, que es la hora en que una familia come de verdad, sin esperar a que el restaurante abra la cena.
Para el que vino al Nordeste a comer frutos de mar y quiere probarlos grillados, no fritos ni empanados: langosta, pulpo y camarón pasados por la parrilla, servidos en fuente.
Para la mesa larga: grupo de amigos, dos familias, un cumpleaños. Los bancos corridos, el patio al aire libre y el estacionamiento propio están pensados para eso.
Y para la pareja que quiere una cena tranquila lejos del movimiento del centro: el salón bajo las tejas, con las arañas de fibra y las plantas, es un lugar donde se puede conversar.
De jueves a domingo, de 12:30 a 22:00. Lunes, martes y miércoles permanece cerrado.
Acepta reservas y conviene usarlas, sobre todo para el fin de semana o para una mesa grande. Se reserva por WhatsApp al +55 84 99189-8563.
Frutos de mar a la parrilla: langosta, pulpo, camarón y pescado, en fuente de grillados mixtos con verduras. También peixada en olla y pastas con frutos de mar.
Las dos cosas. El turno es corrido de 12:30 a 22:00, así que no hay que elegir entre llegar a horario de almuerzo o esperar a la noche.
Sí. La casa declara estacionamiento propio descubierto y sin cargo, con muchos lugares disponibles, más estacionamiento libre en la calle.
Sí, la casa se declara apta para ir con chicos. El patio abierto y las mesas largas con bancos ayudan.
Las dos cosas, además del servicio de mesa en el salón y en el patio.
Sí. El patio de baldosas tiene mesas al aire libre bajo el alero, además del salón techado.
Con tarjeta de crédito, con débito y con el celular por NFC.