Estamos localizados en la Playa del Centro, con una vista deslumbrante, en un ambiente tranquilo y acogedor
El salón de Casarão está arriba de la playa, bajo un techo de tejas sostenido por vigas de madera, con manteles rojos, lámparas de fibra tejida y una baranda de troncos que da directo al mar. Desde la mesa se ven los botes fondeados y, al fondo, la línea de dunas. La cocina es de frutos del mar y el plato que la define es la moqueca: la olla llega humeante a la mesa, con arroz, ensalada y pirão al lado, y alcanza para dos.
Escribiles por WhatsApp y preguntá si hay mesa sobre la baranda
| Tipo | Frutos del mar · moquecas y pescados |
|---|---|
| Zona | Largo São Sebastião, Praia da Pipa |
| Dirección | Largo São Sebastião, Tibau do Sul (RN), 59178-000 |
| Mesas | Salón techado con vigas de madera y baranda abierta al mar |
| Servicio | En el salón |
| En la carta | Moquecas · peixadas · camarón · pulpo · carnes · pastas · ensaladas |
| Porciones | Los platos principales se sirven para dos personas |
| Medios de pago | Tarjetas de crédito y débito |
| Contacto | +55 84 99915-5712 |
| @casaraopipa_ |
La carta de Casarão está organizada como la de un restaurante de pescado de toda la vida: entradas para compartir, pratos principais para dos y una lista aparte de guarniciones. Casi todo pasa por el mar.
Son el centro de la casa y tienen sección propia. Hay cuatro: moqueca de frutos do mar, que la carta aclara que se cocina con leche de coco; moqueca de camarão; moqueca de peixe com camarão; y moqueca de peixe. Todas llegan con arroz, ensalada y pirão, que es el caldo de la propia moqueca espesado con harina de mandioca y se sirve en un bol aparte para ir volcándolo encima.
La lista de pescado es larga: peixada ao Casarão, peixada com camarão, peixe ao molho com camarão, ao molho de tomate, ao molho dourado, peixe grelhado, peixe frito, peixe à milanesa y el peixe inteiro, que se encarga según lo que haya entrado ese día. Las peixadas van con arroz, ensalada y pirão; las versiones grilladas y fritas, con arroz, ensalada y papas grilladas.
El camarón repite las cinco preparaciones de siempre —à milanesa, al molho de tomate, grelhado, na manteiga y alho e óleo— y también sale como entrada, en porción chica. El pulpo tiene su propio apartado: arroz con frutos del mar, polvo ao Casarão con papas hervidas, polvo alho e óleo y arroz de polvo.
Hay carne y pollo: picanha grelhada con arroz, frijoles, farofa, vinagreta y papas fritas; filé à milanesa; filé acebolado; carne de sol con macaxeira frita; frango à milanesa y frango grelhado. Las pastas son espaguete con frutos del mar, con camarón, à bolonhesa y ao sugo, más filé y frango à parmegiana. Y están las dos ensaladas tropicales, con mango, manzana, lechuga, rúcula, tomate, zanahoria, cebolla morada y aceitunas, en versión con pollo o con camarón.
Las entradas son porciones para compartir: iscas de pescado con papas, porción de pescado frito, pulpo ao vinagrete, picanha na chapa, filé acebolado, iscas de pollo, batata frita y macaxeira. También hay caldos —de camarón, de sururu y de pescado—, que son el plato chico perfecto para una noche de viento. Entre los extras aparecen frijoles, papa grillada, pirão, puré, arroz, farofa y vinagreta, por si falta algo en la mesa.
De postre, el clásico de la casa es el abacaxi flambado con helado de crema: ananá caliente, almíbar oscuro y una bocha encima.
La carta de drinks es larga y está hecha para tomar mirando el mar. Caipirinha y caipiroska, la caipifruta con la fruta a elección —ananá, acerola, cajá, cajú, mango, maracuyá o guayaba—, el coquetel de frutas con leche condensada y el Ula-Ula, que se sirve adentro de un ananá vaciado y lleva vodka, ananá, grosella y leche condensada.
De la barra internacional salen Aperol Spritz, gin tónica —simple o tropical, con la fruta que elijas—, Sex on the Beach tropical, caipirinha suiza con leche condensada y mojito. Hay vinos tinto, blanco, rosado, frisantes y espumantes, y cervezas. Para la sobremesa, café expreso.
El salón es una sola nave bajo techo de tejas, con vigas y tirantes de madera a la vista y bombillas colgadas en pantallas de fibra tejida de colores. Las mesas llevan mantel rojo y están alineadas hacia el lado abierto, que no tiene pared: ahí está la baranda de troncos y, pasando la baranda, la arena. De las vigas cuelgan globos de papel de colores y hay una tabla de surf apoyada contra la pared amarilla. Al fondo, la barra.
Es un restaurante de playa en el sentido literal: el mar no es un detalle del decorado, es la mitad del salón. A media tarde la luz entra de costado y se ve el agua brillando entre los troncos de la baranda; es el momento en que conviene pedir la mesa del borde.
Casarão es un restaurante de almuerzo largo. Las porciones son para dos, los platos tardan lo que tarda una moqueca y la vista pide quedarse. Si venís con tiempo, conviene entrar cuando el sol todavía está alto y salir cuando empieza a bajar.
Como está sobre el Largo São Sebastião, que es el punto más transitado de la villa, los fines de semana y la temporada alta llenan primero las mesas de la baranda. Escribirles antes es la forma más rápida de saber si queda alguna libre.
Si pensás bajar a la playa después de comer, mirá la tabla de mareas: con marea alta la franja de arena de abajo se angosta y la caminata hacia el norte se complica.
El restaurante está en el Largo São Sebastião, la plaza que corona la bajada a la playa en el centro de Pipa. Desde la avenida principal se camina unos minutos y se llega: no hay forma de perderse, porque el largo es el mirador natural de la villa y todo el mundo pasa por ahí.
Abajo del salón está la Praia da Pipa, con los botes fondeados que se ven desde la mesa, y a la izquierda arranca la costa hacia la Baía dos Golfinhos. Si llegás desde Natal o desde el aeropuerto, resolvé el traslado antes con las opciones de transfers.
Para dos que quieren comer pescado mirando el mar. Los principales están pensados para compartir de a dos, así que la mesa se arma sola: una moqueca, el arroz, el pirão y la ensalada en el medio.
Para el que viene por la vista. Es de los pocos salones de Pipa donde el mar está a la altura de los ojos desde la silla, sin tener que subir ni asomarse.
Para grupos. Las porciones grandes, las entradas para compartir y el salón amplio hacen que una mesa de seis funcione tan bien como una de dos.
No. La carta aclara que los pratos principais están pensados para dos personas. Si venís solo, las entradas y los caldos son el camino.
Hay cuatro versiones: frutos del mar, camarón, pescado con camarón y pescado solo. Todas se sirven con arroz, ensalada y pirão, y la de frutos del mar se cocina con leche de coco.
Es el caldo de la propia moqueca o de la peixada espesado con harina de mandioca hasta quedar cremoso. Viene en un bol aparte y se vuelca sobre el arroz o sobre el pescado.
Sí: picanha grelhada, filé à milanesa, filé acebolado, carne de sol con macaxeira, pollo a la milanesa y grillado, las pastas al sugo y a la bolonhesa y la parmegiana de filé o de pollo.
Sí. La casa acepta tarjetas de crédito y de débito.
Está justo encima. El salón se apoya sobre el Largo São Sebastião y el lado abierto da a la playa, con la baranda de troncos como único límite.
El salón es techado pero abierto de un lado entero: las mesas de la baranda están al aire, con el techo de tejas arriba y el mar adelante.