Bistro de alta gastronomia
La Rua dos Bem-Te-Vis sale de la avenida principal de la Praia da Pipa y se mete hacia adentro, y a los pocos metros aparece un salón de techo de tejas con el nombre en relieve sobre la pared blanca y, detrás, un jardín de palmeras con mesas de madera y guirnaldas de luces. La cocina es de camarón: nueve preparaciones distintas en la carta, más pulpo, langosta y pescado. Se cena de lunes a viernes desde las seis de la tarde, y los sábados y domingos la cocina abre al mediodía.
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| Tipo | Frutos de mar |
|---|---|
| Zona | Rua dos Bem-Te-Vis, centro de la Praia da Pipa |
| Dirección | R. dos Bem-Te-Vis 66, Praia da Pipa, Tibau do Sul (RN) |
| Horario | Lunes a viernes 18:00–00:00 · sábados y domingos 13:00–00:00 |
| Mesas | Salón techado y jardín al aire libre |
| Reservas | Sí, acepta |
| Servicio | En el salón · mesas al aire libre · para llevar · delivery |
| En la carta | Camarón · pulpo · langosta · pescado · carnes · menú infantil · postres |
| Para tomar | Bar en el local · coctelería · vino · cerveza · destilados · café |
| Con chicos | Apto · sillitas altas |
| Accesibilidad | Asiento accesible en silla de ruedas |
| Estacionamiento | Pago, en playa propia y sobre la calle |
| @camaraonafazenda_ |
El nombre no es un adorno: la carta está armada alrededor del camarón y lo trabaja de nueve maneras distintas, cada una con su propia guarnición. No es una lista de variaciones de lo mismo; son nueve ideas separadas, y eso cambia la manera de pedir.
El que lleva el nombre de la casa, el camarão na fazenda, va salteado con hierbas finas, vegetales y papa rústica. El camarão doce apimentado juega con el dulce y el picante. El wok de camarão sale con vegetales y arroz, castañas, sésamo, jengibre y shoyu. El camarão aos quatro queijos viene con papa rústica, y el camarão com abacaxi llega sobre ananá sellado, con arroz de brócoli y salsa de mostaza dijon.
Del lado nordestino está el bobó de camarão, con puré de macaxeira, aceite de dendê, leche de coco, morrón y cilantro, servido con arroz. El camarão rústico lleva salsa de rapadura con puré de batata dulce. Para la mesa que quiere pasta, el fettuccine ao pesto de camarão usa masa fresca con pesto de rúcula, ajo y castañas. Y para quien llega liviano, la salada da fazenda combina hojas verdes, frutas y camarón en el mismo plato.
Al lado del camarón, la carta abre hacia el resto del mar. El polvo à galega sale con papas salteadas, pimentón y lima. El risoto de polvo e camarão junta los dos en un plato cremoso. Y la lagosta grelhada se sirve con confit de batata dulce y arroz cremoso: es el plato de la noche especial.
En una mesa de cuatro siempre hay alguien que no come frutos de mar, y acá tiene adónde ir. Hay filé mignon três pimentas con papa rústica, filé mignon com camarão e chimichurri acompañado de una terrine de zanahoria, papa y zucchini, filé mignon ao molho roquefort con ñoquis de banana da terra, y pato ao molho apimentado de shitake con puré de batata dulce al curry. El filé do porto es un tournedó de mignon al vino de Oporto con shiitake y puré de la casa.
Hay un bloque entero de la carta que se sirve para dos personas, y es el que explica por qué esta cocina se arma de a pares. El churrasco da fazenda es un mix de langosta, camarones y pescado a la brasa, con arroz, pirão, cebolla y papa grillada. Están también el churrasco de camarão, el churrasco de peixe y el churrasco de lagosta, la paella de frutos do mar y la peixada da fazenda, que cocina pescado blanco con camarones en leche de coco, con vegetales, arroz y pirão.
Para cerrar hay postres: cheesecake de café, pudim, una textura de chocolate con brownie, mousse y helado, y un postre de banana que lleva el nombre de la playa. La casa declara además porciones chicas, así que una mesa puede empezar con algo suelto antes del plato principal.
Hay bar en el local y la carta de tragos es larga: caipirinha, caipiroska y caipifruta, gin tonic, mojito, moscow mule, negroni, clericot y sex on the beach. También vino, cerveza —nacional y artesanal—, destilados, sake y café expreso. Con una paella o un churrasco al centro, la mesa se arma sola: una botella, dos tragos y un plato que se reparte.
La casa se describe con cinco palabras que empujan en la misma dirección: acogedora, casual, romántica, tranquila y de ocasiones especiales. Es la combinación de una cena que se estira, no de una comida rápida.
El salón tiene techo de tejas a la vista, paredes blancas y el nombre del restaurante en relieve sobre la pared del fondo; las mesas son de madera clara y las sillas, negras y bajas. Afuera, el jardín cambia por completo al caer la noche: palmeras altas, guirnaldas de luces cruzadas sobre las mesas y el piso de arena. Las mesas al aire libre son la parte que la gente pide primero.
De lunes a viernes abre a las 18:00; sábados y domingos, a las 13:00. La cocina sigue hasta medianoche todos los días, sin un día de cierre en la semana. Eso define dos visitas distintas: el fin de semana se puede almorzar con luz y ver el jardín en verde, y de lunes a viernes la única opción es la noche, con las guirnaldas prendidas.
La casa declara comida tarde a la noche, y con la cocina abierta hasta las doce eso se cumple de verdad: se puede entrar a cenar después de las diez sin apuro. Para la primera noche en Pipa, cuando el vuelo llega tarde y el hambre llega después, resuelve.
Acepta reservas, y conviene usarlas: en temporada alta las mesas del jardín son las primeras en irse, y los platos para dos tardan lo que tiene que tardar una brasa.
Está en la Rua dos Bem-Te-Vis al 66, a una cuadra de la avenida principal. Desde la Praia da Pipa se sube caminando por la avenida y se dobla: es un trayecto corto y todo llano, de los que se hacen después de la playa sin pensarlo. Hay estacionamiento pago en playa propia y sobre la calle, así que también se llega en auto.
Si venís desde Natal, desde el aeropuerto o desde otra playa del litoral, mirá las opciones de traslados para resolver el tramo hasta la villa y después moverte a pie.
La casa declara que es apta para chicos y que tiene sillitas altas, y la carta tiene un apartado infantil donde el chico arma su plato: tiras de filé, pollo o pescado con dos guarniciones. Con el horario de las trece los fines de semana, una familia puede almorzar temprano y seguir el día.
Declara además asiento accesible para personas en silla de ruedas. Es el único dato de accesibilidad que informa, y conviene avisar al reservar para que te guarden ese lugar.
Para la pareja que quiere una cena larga: el jardín con luces, la carta de tragos y los platos para dos están armados para eso.
Para la mesa de amigos que viene a comer frutos de mar en serio y quiere repartir: un churrasco de la casa, una paella y dos entradas chicas alcanzan y sobran.
Y para la familia que llega el fin de semana al mediodía: hay menú infantil, sillitas altas y un jardín donde el ruido no molesta a nadie.
Sábados y domingos sí, desde las 13:00. De lunes a viernes abre recién a las 18:00.
Hasta medianoche, todos los días de la semana.
Acepta reservas y conviene hacerlas, sobre todo si querés mesa en el jardín o vas a pedir uno de los platos para dos.
Hay pulpo, langosta, pescado y una sección de carnes con filé mignon y pato, además del menú infantil.
Sí. Declara sillitas altas y tiene una sección de la carta donde el chico elige su plato con dos guarniciones.
Sí, y también trabaja para llevar, además del servicio en el salón y en las mesas al aire libre.
Sí, estacionamiento pago en playa propia y pago sobre la calle.
Sí, crédito y débito, y también pago sin contacto desde el celular.