Langosta, ostras y camarones en la Avenida Baía dos Golfinhos: cocina regional contemporánea, almuerzo y cena todos los días. Preguntá por la langosta.
La Avenida Baía dos Golfinhos sube desde la playa y, a la altura del 234, se abre el Kanto da Pipa. Adentro hay un salón con carta de vinos y servicio à la carte donde la langosta y los frutos de mar ordenan la carta entera. El Kanto do Marujo define su propia cocina como regional contemporánea: producto del litoral trabajado plato por plato, al mediodía y de noche, los siete días de la semana.
| Cocina | Frutos de mar y regional contemporánea |
|---|---|
| Zona | Centro de Pipa, Av. Baía dos Golfinhos |
| Dirección | Av. Baía dos Golfinhos 234, Kanto da Pipa, Praia da Pipa, Tibau do Sul (RN) |
| Horario | Domingo a jueves 12:00–23:00 · Viernes y sábado 12:00–00:00 |
| Servicio | Almuerzo y cena, à la carte · también para llevar |
| Reservas | Acepta reservas |
| Estacionamiento | Gratis en la calle |
| Web | kantodomarujo.com.br |
| Contacto | +55 84 99444-0888 |
El mar manda en la carta. Entre las creaciones que el restaurante elige para mostrarse en su propia web están la langosta, las ostras, los camarones, los pescados y un plato que la casa llama Trio Mar. Es un repertorio que pide cocina y servicio: la langosta y las ostras no se despachan rápido, se piden para una mesa que va a quedarse un rato, y por eso aparecen en un salón que trabaja à la carte y no en una barra de paso.
Si viajaste a Pipa con la idea de comer langosta una noche, esta es la dirección que la tiene escrita en su carta.
El Fettuccine à Marujo lleva el nombre del restaurante, y eso ubica el registro de la cocina: pasta dentro de una carta de litoral, hecha como plato propio. Es el plato que explica a qué se refiere la casa cuando dice "contemporánea" — no es un restaurante de pescado frito y limón, es un salón que arma platos con nombre.
Para la mesa mixta, la que viaja con alguien que no come pescado, la carta sostiene dos platos de técnica europea: picanha al perfume de trufas y filé mignon al gorgonzola con linguine negro. El corte brasileño cruzado con cocina italiana y francesa, en el mismo salón donde se sirve la langosta. También salen pizzas, que resuelven la cena corta después de la playa y la mesa con chicos sin obligar a nadie a cambiar de restaurante.
Hay sección propia de postres, y el restaurante la pone entre sus creaciones: la cena está armada con cierre, no sólo con plato principal. Es el detalle que separa una comida de una parada rápida, y acá está declarado.
La casa declara dos cosas en su web: carta de vinos y una línea de drinks. La carta de vinos cambia cómo se arma una mesa de frutos de mar, porque la langosta y el pescado se eligen mirando la botella y la cena se estira sola, sin que nadie la empuje.
La coctelería cubre la otra puerta de entrada al salón: la de quien llega temprano, pide un trago y después decide qué va a comer. La casa declara además cerveza, destilados y café, que es la carta completa de una mesa larga: el aperitivo al llegar, la botella con el plato, la cerveza fría del mediodía y el café del final. Y como el horario es corrido desde el mediodía, ese mismo trago funciona a las cinco de la tarde, cuando el plan es sentarse después de la playa y todavía falta para la cena.
El restaurante describe su salón con tres ideas: ambiente acogedor, decoración especial y platos exclusivos. Los atributos del propio local agregan las dos palabras que cierran la idea: casual y tranquilo. Casual quiere decir que se entra sin producirse, con la ropa de un día de playa; tranquilo, en una avenida por la que pasa toda la villa, es el dato que decide una cena de dos, porque define si se puede hablar sin levantar la voz. El servicio es à la carte en los dos turnos, con mesas con mozos: te sentás, te atienden en la mesa y el plato se arma cuando lo pedís. Hay baño en el local.
El propio local se declara bueno para comer solo: una mesa de una persona no incomoda a nadie acá. Entre las opciones de la carta figuran también porciones chicas, la salida de quien quiere probar sin pedir un plato principal entero.
El horario es el dato más práctico de toda esta ficha, por dos motivos. El primero: abre los siete días. De domingo a jueves de 12:00 a 23:00; viernes y sábado de 12:00 a 00:00. No hay día de cierre, así que si llegás a Pipa un lunes o un martes, acá se come.
El segundo: es un horario corrido. No hay corte entre el almuerzo y la cena. Eso cambia el plan real de un día de playa, porque la franja difícil es la de media tarde: se sale del mar a las cuatro y se tiene hambre a las cinco. Acá la cocina está abierta a las tres, a las cinco y a las siete, y se puede entrar a comer a cualquier hora de esa franja.
Para la cena, los dos turnos largos son el viernes y el sábado, cuando el salón trabaja hasta medianoche. Y como la carta incluye langosta y ostras, el mediodía de un día de semana es la franja más tranquila para pedirlas con tiempo, con la mesa ya reservada y nadie esperando por ella.
La dirección es Avenida Baía dos Golfinhos 234, dentro del Kanto da Pipa, en Praia da Pipa, Tibau do Sul. Es el eje del centro: la avenida que baja hacia la playa y por la que pasan todas las caminatas de la villa. Desde casi cualquier posada del centro se llega a pie en pocos minutos, y desde la bajada a la Praia da Pipa también.
Si venís manejando, el dato práctico es que hay estacionamiento gratis en la calle. En una villa donde dejar el auto es la mitad del problema de salir a cenar, saber que la cuadra admite estacionamiento libre cambia el plan: se llega desde Tibau do Sul, desde otra playa o desde una posada de las barrancas sin pagar cochera ni dar vueltas. Y si preferís no manejar, la propia web tiene un botón para trazar la ruta y otro para pedir un Uber hasta la puerta.
Si llegás desde Natal o desde el aeropuerto, mirá las opciones de traslados para resolver el tramo largo: el centro de Pipa se camina mejor de lo que se conduce, y el Kanto da Pipa queda justo en la parte que se camina.
El local se declara apto para chicos, y en esta carta eso se traduce solo: están las pizzas, están los postres y está una mesa atendida por mozos donde el plato de cada uno sale cuando se lo pide. El horario corrido es la otra mitad del favor: con chicos se come a las seis de la tarde, no a las nueve y media, y acá a las seis la cocina está trabajando.
Para la mesa que vino a comer frutos de mar en serio. Langosta, ostras y camarones están en el grupo de platos con los que la casa se presenta, y se piden mejor con tiempo, con la botella elegida y sin apuro de horario.
Para una cena de dos en el centro, sin armar traslado ni salir de la villa: servicio à la carte en la mesa, carta de vinos y un salón que el restaurante describe como acogedor y con decoración especial.
Y para la mesa mixta, que es la más difícil de resolver en un viaje. Alguien quiere langosta, alguien quiere picanha, los chicos quieren pizza: las tres cosas están en la misma carta, en la misma dirección y en el mismo turno.
Acepta reservas, y para una mesa de langosta o de ostras conviene usarlas: se reserva por WhatsApp, al +55 84 99444-0888.
Sí, los siete, siempre desde las 12:00. De domingo a jueves hasta las 23:00; viernes y sábado hasta las 00:00, de corrido y sin corte entre almuerzo y cena.
Sí. La langosta está entre las creaciones que el restaurante muestra en su propia web, junto con las ostras, los camarones, los pescados y el Trio Mar.
Sí: picanha al perfume de trufas, filé mignon al gorgonzola con linguine negro y pizzas, además de la sección de postres.
Sí, gratis en la calle. Es el atributo que el propio local declara.
Sí, el local se declara apto para chicos, y en la carta hay pizzas y postres.
Sí. Además del servicio en el salón, el local declara para llevar.
Vino, cerveza, cócteles, destilados y café, con carta de vinos propia.
En la Avenida Baía dos Golfinhos 234, dentro del Kanto da Pipa, en Praia da Pipa, Tibau do Sul (RN).