Más de 60 Sabores de Crepes dulces y salados y el mejor atardecer del Nordeste
Sobre la calle Gov. Aluizio Alves, en el borde del Largo Barra de Tibau, hay una casa de ladrillo con techo de tejas y el nombre pintado en la pared, en letras naranjas: CREPERIA PÔR DO SOL E ALGO MAIS. Delante hay sillas plegables de madera sobre la vereda, un frangipani florecido y, cruzando la calle, la Lagoa de Guaraíras abriéndose hacia la barra. De la cocina salen crepes dulces con fruta fresca y jugos en vaso alto.
Preguntales por los crepes dulces del día
| Tipo | Crepería |
|---|---|
| Nombre completo | Creperia Pôr do Sol e Algo Mais |
| Zona | Largo Barra de Tibau, sobre la Lagoa de Guaraíras |
| Dirección | Gov. Aluizio Alves 334, Tibau do Sul (RN) |
| Mesas | Galería techada abierta a la calle y mesas sobre la vereda |
| Servicio | Se come en el local · para llevar · delivery |
| Teléfono | +55 84 3246-4111 |
| +55 84 98604-5912 | |
| @creperiapordosol_ofc |
El crepe es un plato que se arma delante de uno y se come caliente, y acá el formato manda sobre todo lo demás. La masa sale fina, dorada en manchas, y se pliega en triángulo o se deja abierta según lo que lleve encima. Se sirve en plato de loza, con cubiertos, y se come sentado.
La línea dulce es la que define a la casa. En la mesa aparece el crepe doblado con frutilla fresca, banana en rodajas y chocolate dibujado por encima en hilos, con una hoja de menta clavada en la fruta. Y aparece otro, abierto, más cargado: frutillas enteras, una mora, medio durazno en almíbar en el centro y granola esparcida sobre toda la superficie, con menta fresca en los dos extremos. Ese segundo es el que convierte el crepe en un desayuno tardío o en una merienda que reemplaza la cena.
El nombre completo del local, pintado en la pared, agrega la segunda mitad de la carta: e algo mais. Al crepe lo acompañan jugos, que llegan en vaso alto de vidrio con hielo y sorbete, y que en la mesa se piden de a dos porque la mesa de dos es la unidad natural de esta casa.
La casa es de ladrillo a la vista, con el zócalo pintado y el techo de tejas en dos aguas. Sobre la pared que da a la calle está el nombre escrito a mano en naranja, con una hilera de cocoteros dibujados debajo, y a la derecha se abre una galería techada sostenida por columnas de ladrillo, con el mostrador adentro y mesas de madera plegables alineadas en el borde.
Entre la galería y la vereda hay una cadena baja sostenida por postes pintados de colores, que marca el límite sin cerrarlo. Afuera, sobre el piso de baldosas, hay más mesas y sillas de madera, y una mesa alta de metal contra la pared. Crecen un frangipani en flor y palmeras altas al costado, así que la sombra está resuelta buena parte del día.
La seña que hay que buscar desde el Largo es el cartel tallado: una tabla de madera colgada de dos cadenas, con el nombre escrito en relieve y un sol con anteojos oscuros y una sonrisa en el medio. Está plantado al borde del barranco, de modo que la foto obligada es con el cartel delante y, detrás, la laguna y los médanos de la barra.
Desde el borde techado del local, mirando hacia afuera, lo que se ve es la Lagoa de Guaraíras: el agua abriéndose hacia el mar, las lanchas fondeadas, el barranco de enfrente y, al fondo, la línea blanca de los médanos. Del alero cuelgan canastos de fibra con plantas, y entre ellos pasa la vista.
Esta creperia no se entiende sin la calle en la que está. El Largo Barra de Tibau es la explanada que corona el barranco de Tibau do Sul sobre la Lagoa de Guaraíras: una franja de piso de baldosas, con cadenas bajas marcando el borde, desde la que se ve el agua abrirse hacia el mar. Es el mirador del lugar y el punto donde desembocan las bajadas hacia la laguna.
Desde ahí, mirando hacia afuera, se ven las lanchas fondeadas, el barranco de enfrente con cocoteros en lo alto y, cerrando el fondo, la línea blanca de los médanos de la barra. Con el agua baja aparecen los bancos de arena en el medio del canal; con el agua alta la laguna se ve entera, de una orilla a la otra. Ese es el paisaje que acompaña al crepe, y está a pasos de la mesa.
El nombre de la casa dice a qué hora conviene llegar. El local está orientado al poniente sobre la laguna, así que la hora dorada es su hora: cuando el sol baja detrás de la barra, la mesa queda de frente al reflejo sobre el agua y el crepe se come con esa luz al lado.
Quien llegue antes gana la otra cara del mismo lugar: con el sol alto, la laguna se ve verde clara, se distinguen los bancos de arena y el movimiento de las embarcaciones es constante. Son dos postales distintas en el mismo día, y las dos valen la caminata.
Como la casa también trabaja para llevar y con delivery, hay una tercera manera de usarla: pedir y llevarse el crepe a la explanada del Largo, que es el mirador natural de Tibau do Sul sobre la laguna.
Está en Gov. Aluizio Alves 334, la calle que corre por el borde del Largo Barra de Tibau, en la sede de Tibau do Sul. Se llega caminando desde el centro sin desviarse, y la referencia es doble: la casa de ladrillo con el nombre pintado y, unos metros más adelante, el cartel tallado con el sol colgado al borde del barranco.
Si venís desde la Praia da Pipa, desde Natal o desde el aeropuerto, mirá las opciones de traslados para resolver el tramo en auto y después moverte a pie por el Largo. Las rutas completas hasta esta parte del litoral están en la página de cómo llegar.
Una vez ahí, todo queda a pasos: el mirador del Largo, la bajada a la laguna y la propia creperia están en el mismo tramo de calle, así que se puede encadenar la caminata, el crepe y la vista sin subirse a nada.
Para la pareja que quiere algo dulce con vista: la galería mira a la laguna y el crepe de frutilla con chocolate es exactamente el plato de esa escena.
Para quien se saltó el almuerzo y no quiere una cena completa: un crepe con fruta y granola y un jugo resuelven la tarde entera.
Y para la familia que baja al Largo a ver la laguna y necesita una parada corta: se pide, se come en la galería o se lleva al mirador.
Dulces, con fruta fresca. En la mesa se ven con frutilla, banana, mora, durazno en almíbar, granola, chocolate y menta.
Sí. Hay una galería techada con mesas de madera y más mesas sobre la vereda.
Sí, y también para llevar, además del servicio en el local.
Sí. El local está sobre el borde del Largo Barra de Tibau, de frente a la Lagoa de Guaraíras y a los médanos de la barra.
Por el nombre pintado en naranja sobre la pared de ladrillo y por el cartel tallado con el sol de anteojos oscuros, colgado al borde del barranco.
Creperia Pôr do Sol e Algo Mais, tal como está pintado en la fachada.
Jugos, servidos en vaso alto con hielo.
Sí. La casa trabaja para llevar y el mirador del Largo está sobre la misma calle, a pasos de la galería.
Sí. La galería es techada y al costado crecen un frangipani y palmeras altas.
El mirador del Largo Barra de Tibau y las bajadas hacia la Lagoa de Guaraíras, todo sobre el mismo tramo de calle.
No. Está sobre la calle que bordea el Largo, en el mismo tramo que el mirador sobre la laguna, y se llega caminando.