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Pier 29 — El barranco del Largo Barra de Tibau sobre el agua verde de la Lagoa de Guaraíras
Pier 29 — Vista desde la baranda de la terraza hacia las lanchas fondeadas y la boca de la barra
Pier 29 — Escalera de tablones pintados de colores que baja entre la vegetación hasta la terraza
Pier 29 — Crepe dulce con chocolate, banana y frutilla junto a un crepe salado doblado

Pier 29

El mejor atardecer en Tibau do Sul - Bebidas, Cervezas, Açaí y Crepes

Servicios

El Largo Barra de Tibau termina en un barranco sobre la Lagoa de Guaraíras, y abajo, al final de una escalera de tablones pintados de colores, hay un arco de ramas trenzadas con un cartel naranja: PIER 29, drinkeria y petiscaria. Del otro lado del arco hay mesas de madera mirando el agua, crepes dulces y salados que salen de la cocina, caipifrutas servidas en vaso alto y la boca de la laguna abriéndose al mar. Se come y se toma de cara al atardecer.

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Pier 29 en datos

TipoBar con crepes y petiscos
ZonaLargo Barra de Tibau, sobre la Lagoa de Guaraíras
DirecciónLargo Barra de Tibau 29, Lagoa de Guaraíras, Tibau do Sul (RN)
HorarioLunes a jueves 16:00–18:30 · viernes a domingo 14:00–18:30
Días de cierreNinguno: abre los siete días
MesasTerraza de madera al aire libre, bajo pérgola de troncos
ServicioSe come en el local
PúblicoCasa que recibe a la comunidad LGBTQ+
Contacto+55 84 99144-5583
Instagram@pier29tibaudosul

Cómo se come acá

Es una casa de sentarse: mesa, silla plegable de madera y servicio en la terraza. No hay mostrador de pedir y llevar; lo que se sirve se come ahí, con el agua adelante. Esa es la primera cosa práctica que conviene saber, porque cambia el plan: Pier 29 no es una parada de paso, es una tarde.

La cocina trabaja sobre dos cosas. Una es el crepe, y lo hacen en las dos versiones. El dulce sale generoso y armado para compartir: masa fina doblada, chocolate por encima, rodajas de banana, frutilla fresca y castañas de cajú enteras repartidas sobre la superficie. El salado llega doblado en triángulo, dorado parejo, servido solo en el plato. Los dos se piden por unidad y los dos alcanzan para dos personas si la idea es picar mientras baja el sol.

La otra es el petisco, que es lo que el propio cartel de la entrada anuncia: petiscaria. Son porciones para el centro de la mesa, el formato clásico de la tarde larga en el nordeste, y encajan con el horario corto que tiene la casa. Una mesa de dos se arma con un crepe salado al medio y algo para tomar; una de cuatro, con dos tablas y una ronda.

Para tomar

El cartel de la entrada lo dice antes que nadie: drinkeria. La casa se presenta primero por lo que sirve en vaso, y la carta propia empieza por las caipifrutas —la de morango y la de cajá están declaradas por el local—, que llegan en vaso alto, con la fruta machacada adentro, hielo y hoja fresca por encima.

Hay también cerveza bien fría, que es el otro pedido natural de una terraza expuesta al sol de la tarde. Y como todo se toma sentado, mirando hacia la laguna, el ritmo lo marca la luz: se empieza con el agua todavía verde y se termina con el agua naranja.

El ambiente

La terraza es de tablones de madera y está armada en varios niveles sobre el borde del barranco. Por encima corre una pérgola de troncos largos, y contra el fondo hay una pared de barro con el acabado a la vista, rematada arriba con una franja de palha que cuelga como un flequillo. Detrás de esa pared está la barra. Las mesas y las sillas son plegables, de madera clara, y se mueven según la cantidad de gente que llegue.

El borde que da al agua está cerrado con una baranda de ramas retorcidas atadas entre sí, tejidas a mano, que es la firma visual del lugar: aparece en el arco de la entrada, en la baranda y en los adornos colgados. Entre las mesas hay macetas, plantas trepadoras y canteros improvisados con latas y maderas.

El acceso ya es parte de la experiencia. Se baja por una escalera de tablones pintados cada uno de un color, con la vegetación cerrándose por arriba, y se llega al arco con el cartel. Es un descenso corto y bien señalizado, con pasamanos de madera a los dos lados.

La sombra está resuelta de dos maneras. Los troncos de la pérgola sostienen una cubierta liviana sobre una parte de las mesas, y la franja de palha que corona la pared de barro corta el sol bajo de la tarde justo donde pega más fuerte. Las mesas que quedan al descubierto son las del borde, que son también las que tienen la vista más limpia hacia el agua, sin nada entre la mesa y la laguna.

Lo que se mira desde la mesa es la Lagoa de Guaraíras en su tramo final, donde se abre al mar: agua verde clara, lanchas fondeadas, el barranco de enfrente con cocoteros arriba y, al fondo, los médanos de la barra. De noche encienden lámparas de fibra colgadas de los troncos y guirnaldas cálidas que se reflejan en el agua.

Cuándo ir

Abre los siete días de la semana y siempre cierra a las 18:30. Eso define todo. De lunes a jueves abre a las 16:00; de viernes a domingo, a las 14:00. No hay servicio de noche, no hay cena: la casa existe para la franja de la tarde.

De ahí sale el único consejo que importa de verdad: llegá con tiempo antes de que el sol baje. El fin de semana, con apertura a las 14:00, se puede hacer la tarde entera —bajar temprano, pedir algo salado, quedarse mirando el movimiento de las lanchas y esperar la hora dorada sobre la laguna—. De lunes a jueves la ventana es más corta, de 16:00 a 18:30, así que conviene entrar apenas abre.

Si llegás de domingo, tené en cuenta que es el día en que la laguna tiene más movimiento de embarcaciones; desde la terraza se ve entrar y salir todo. Y si viajás en temporada baja y te preocupa encontrar cerrado, acá no hay día de descanso: los siete días hay servicio.

Dónde queda y cómo llegar

Está en el Largo Barra de Tibau 29, en el borde de la Lagoa de Guaraíras, en la sede de Tibau do Sul. El Largo es el mirador natural de la villa sobre la laguna: una explanada con vista abierta desde la que bajan varios accesos hacia el agua. El de Pier 29 es el de la escalera pintada de colores.

Se llega caminando desde el centro de Tibau do Sul sin desvíos: el Largo está sobre el propio borde del barranco. Si venís desde la Praia da Pipa, desde Natal o desde el aeropuerto, mirá las opciones de traslados para resolver el tramo en auto y después moverte a pie. Para ubicar el recorrido completo desde el aeropuerto hasta esta zona, la página de cómo llegar tiene las rutas.

¿Para quién es?

Para la pareja que quiere una tarde tranquila con el agua adelante: la terraza está armada hacia afuera, las mesas son chicas y el horario termina justo cuando el cielo se pone naranja.

Para el grupo de amigos que busca una parada de tarde con algo para picar y algo para tomar, sin la formalidad de una cena. Las mesas se juntan, las sillas son plegables y el formato de petiscos está pensado para el centro de la mesa.

Y para quien viaja y quiere ver la laguna desde arriba sin contratar nada: acá la vista viene con la mesa. La casa, además, se declara abierta a la comunidad LGBTQ+.

Preguntas frecuentes

¿Pier 29 abre todos los días?

Sí. Los siete días de la semana, sin día de cierre.

¿Hasta qué hora atiende?

Hasta las 18:30, todos los días. De lunes a jueves abre a las 16:00 y de viernes a domingo a las 14:00.

¿Se puede cenar?

No. La casa cierra a las 18:30 y trabaja la franja de la tarde.

¿Se ve el atardecer desde las mesas?

Sí. La terraza está sobre el barranco y mira hacia la Lagoa de Guaraíras y la boca de la barra.

¿Qué se come?

Crepes dulces y salados y petiscos para compartir.

¿Tienen tragos?

Sí, la casa se presenta como drinkeria y su carta arranca con las caipifrutas, entre ellas la de morango y la de cajá.

¿Se puede pedir para llevar?

El servicio declarado es en el local, en la terraza.

¿Cómo se baja hasta la terraza?

Por una escalera de madera con pasamanos a los dos lados, desde el Largo Barra de Tibau. Los escalones están pintados de colores y la bajada es corta.

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Días y horarios

  • Lunes - Martes - Miércoles - Jueves - Viernes - Sábado - Domingo
  • 14:00 - 18:30

Ubicación